sábado, 1 de diciembre de 2012
Pueblo.
Las primaveras árabes, con sus revueltas iniciaron un camino hacia una supuesta libertad, hacia una liberación de los poderes liderados por despiadados seres con afán de gloria y poder, gente que tenia a su pueblo bajo su influencia gracias al terror impuesto sobre sus cabezas. Algunos de estos pueblos siguen un camino diferente, hacia una democracia que debería llevarlos a tener un futuro mejor, un futuro antes impensable.
Aquí, en el mal nombrado primer mundo, se nos hizo soñar en que todo era posible, en que todos podíamos tener de todo, en que no había un techo en el que pararse, en que todos eramos ricos, mientras que quien nos hacía soñar, se enriquecía a nuestra costa.
De repente uno despierta de ese feliz sueño y ve que la nube ya no existe y que la pesadilla no ha echo más que empezar, pero con una pequeña diferencia, la visión de la posibilidad de movilización de un pueblo para conseguir justicia, ya no era solo patente de los pueblos árabes, también es posible en el seno de los demás pueblos.
Y parece que las revueltas en pos de la libertad y derechos adquiridos con los años empiezan a dar sus frutos.
La gente sale a la calle para manifestar el descontento hacia el abuso del poder sobre ellos, de como unos pocos se reparten todo el trozo de tarta, mientras los demás pasan hambre. Salir a la calle y manifestarse para conseguir algo que a uno le corresponde, algo impensable hace tiempo y que ahora es una realidad.
El pueblo pide lo que es suyo, sin miedo, con ganas, unido, avanzando para conseguir esos cambios necesarios, para solo, poder vivir mejor y decentemente.
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