miércoles, 6 de marzo de 2013

El futuro.

Nadie es adivino, hay gente que juega con posibilidades y hábilmente manipula a su antojo deseos de gente desesperada por creer. Todos los que vivimos en un mal llamado primer mundo, donde vivir de sueños nos ha llevado a una realidad nefasta, necesitamos despertar de los malos sueños, de falsas esperanzas sobre lo que debería ser nuestra vida y como tiene que ser en realidad. Los dueños del consumismo han abierto una puerta demasiado grande como para que un individuo solo pueda cerrarla y eso con lleva a una desesperada e infructuosa posibilidad de superación hacia dicha adicción, comprar, comprar, comprar, muchas veces sin necesidad de tener que hacerlo. De repente alguien quiere premiar tu esfuerzo en el trabajo y a tu paga le suma otra paga, algo con lo que no contabas, el error fue que eso se convirtiera en norma y de contar con tu sueldo base para vivir, uno pasa a depender de ese doble salario para sobrevivir, malo, ya de pequeños nos hablaban en cuentos infantiles, de una lechera que llevaba su leche sobre su cabeza para venderla en el mercado y sus sueños con el dinero que ganaría eran cada vez mayores, hasta que tropezó y se le rompió la tina con la leche y sus sueños desaparecieron tan rápido como llegaron,una fabula de muchos años atrás, todavía vigente,por desgracia, y eso ha hundido a más de medio mundo. A nadie se le puede coartar su necesidad de soñar, de ilusionarse con un mundo mejor, con un futuro mejor, pero ha nadie tiene que empujarse hacia un espejismo que lleva hacia la desesperación e incluso muerte.Que todo el mundo sueñe, que todo el mundo tenga un futuro mejor, pero siempre dentro de sus posibilidades reales. En el mal llamado tercer mundo, la gente vive el día a día, puede que si piensen en un futuro, pero me atrevo a decir, que el presente es su único modo de vivir y ese presente, ese vivir cada día con lo que se tiene, marca la diferencia con nosotros y les da ese punto de felicidad, ese plus que no se puede comprar y que tanta falta nos hace aquí.