sábado, 27 de abril de 2013

Malditos extras.

No se, no tengo conciencia de cuando empezó todo, de cuando nació el primer extra, lo que si tengo claro, es que allí empezó todo, ese fue un principio del fin, ese fue el momento, donde los sueños se confundieron con realidad y con un pequeño tropiezo, nuestro mundo despertó en una pesadilla sin fin. Me explicare, de repente un empresario tiene beneficios, muchos beneficios en su empresa y decide premiar a sus trabajadores con un sobresueldo, una paga extra, y aquí es donde empieza el juego-sueño, que con el tiempo se ha vuelto en una pesadilla para el premiado y el que premia. De repente, ese premio se convierte en algo usual, en algo convertido en ley por los sindicatos y planes de trabajo y aquí el pecado hace mella en el que dispone de lo que quiere, con lo que no tiene. Aquí la gente empieza a tener cosas, sobretodo materiales, que sobrepasan sus poderes adquisitivos y necesidades, a sabiendas de que la extra, paga, llegara y todo se solucionara de repente, la rueda de liquidez se va haciendo más enorme y se inventa un/a extra,que manipula más horas de trabajo, fuera de horario a cambio de más posibilidades de dinero, restando bienestar y horas de ocio, una extra que tendrá un suplemento demencial adjunto, llamados créditos o préstamos bancarios. Y sigue el personaje de dicho cuento, con la tinaja sobre su cabeza, engrandeciendo sus sueños a costa de lo que esta por venir, por lo que vale la pena luchar, por un bienestar ficticio de cosas materiales que le darán más estatus dentro de una sociedad que le consume, una sociedad regida por gente que de repente te pone la zancadilla y hace que tu tinaja se vaya al suelo y todos tus sueños se vuelvan en la pesadilla que es hoy en día, en ese mundo en el que de repente estas envuelto y del cual, aunque quieras ya no puedes salir. Un mundo del que solo sobrevivirán aquellos que han sido sensatos, que escucharon el cuento y no creyeron en el, aquellos que aprendieron a vivir con lo que sus vidas necesitaban, con paso grande o pequeño, pero firme.