jueves, 3 de abril de 2014

Pasión.

Aún me recuerdo sentado en una butaca de cine, intentando descifrar cual seria la nueva sorpresa musical, la nueva mezcla de canciones o la nueva composición de la partitura de una canción ya anteriormente escuchada, y en el cenit de Mouline Rouge, donde la oscuridad, la rabia, los celos y la pasión, se dejaban ver en todo su esplendor, una voz grave con una entrada plácida, daban paso a los primeros compases de lo que iba a ser un tango espectacular, con la no menos espectacular canción de Police, "Roxete". Recuerdo a mi cuerpo estremecerse, no podía creer lo que mis oídos escuchaban, era puro placer, era fuerza, era...pasión. Esa pasión que te hace estremecer, que te enamora, que mezclado, consiguen de ti, lo mejor y lo peor. Ese surcar por los pliegues del cuerpo adherido a tu piel, esas miradas de deseo a todas horas, esos lugares prohibidos por conocer, esas horas inexistentes de lujuria y desenfreno que te llevan al éxtasis, al pensamiento celestial, de que quien esta a tu lado es tu media naranja, ese complemento que te faltaba para sentirte completo/a. Y de repente, como por arte de magia desaparece, porque?. Aunque la pregunta esta en el aire y sigue sin respuesta, lo que no encaja, es el porque esa pasión aparece de nuevo en otra persona, puede que al principio sin la misma intensidad, por falta de sexo?, es posible, no es más que probable, a lo que puede que aquí este la respuesta a la pregunta anterior. La falta de sexo, experimentar con el sexo, darle una nueva vida a las posibilidades sexuales con tu pareja, hacen desaparecer la pasión?. Podría ser una posibilidad, que uniéndose a la rutina, estrés, trabajo y a un sin fin de desagravios más, la mente se quede en blanco, sin chispa, sin esa subida de adrenalina, sin pasión. Me sigue gustando el poder dormirme abrazado con la persona a la que quiero y despertarme buscando rápidamente otra vez su contacto, que con el roce puede llevar de nuevo hacer que salte la chispa que llevara hacia la pasión. Me gusta compartir momentos, que se duerma en mi regazo, sorprenderla con pequeños detalles, susurrándole al oído despacio, sin prisas, lo mucho que la quiero, que con ternura nos llevara de nuevo al mundo de la PASIÓN.