domingo, 2 de enero de 2011

Un nuevo despertar.

Si, un nuevo despertar, porque esta mañana ya ha nacido con otro encanto, con otro aire, y nunca mejor dicho.
Las ocho menos cinco y entro el el bar donde cada mañana me tomo mi pequeño desayuno, un mini de... con mi leche y su colocao. Al entrar tengo la sensación de que en el bar falta alguna cosa y rapidamente me percato de lo que es, los ceniceros, no estan, han desaparecido, mi mente despierta de golpe y una sonrisa se dibuja en mi boca. Al final de la barra, más clientes, y ellos no se si perciven lo que yo, llego a verlos nítidamente, sin ninguna cortina de humo entre ellos y yo, el aire esta limpio, y seguro que mi comida y bebida tendran otro sabor, por no hablar del olor de la ropa.
Sólo espero que la gente que fuma haga tenga la decencia de ver la diferencia entre el antes y despues dentro del local donde desayunan, toman sus aperitivos, almuerzan, cenan o hagan lo que hagan y que sirva para que muchos de ellos dejen de fumar, ya no pido un perdón por el tiempo que has aguantado mi humo, eso ya se que no llegará, porque nunca antes lo hicierón.

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