Ya hace unos cuantos dias de mi regreso de vacaciones, de mi visita a la fundación Vicente Ferrer, estuve tres dias, con la intención de visitar a mis apadrinados, un niño, Rudhes y una niña, Archanna, de nueva y diez años, pero no quiero hablar de el echo en si, sigo dandole vueltas a mi cabeza de como poder explicar de manera sencilla y practica, toda la emoción, o mejor dicho, la cantidad de sensaciones emocionales que brotarón de mi interior al conocerlos, a ellos y toda la labor que hace dicha fundación, con los que nada tienen. Se que cuanto más simple sea y breve, más facil sera de entender, pero sigo parco en palabras, porque con las palabras, si no son las justas, no sientes.
Te diria que......las miradas.Esos ojos penetrantes, llenos de gratitud, sin malicia, sin querer eres dios, un dios blasfemo.Esas sonrisas, de risas sinceras, los abrazos, unos abrazos, de gracias,te quiero. Palabras que no entiendes, pero gestos que hacen entender, que las palabras sobran. El brotar de lagrimas, que no se secan, porque son de felicidad, momentos cortos, envueltos en una promesa, volveré, porque ya no son dos, ahora son tres, Ramaleela, cuatro años.
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