sábado, 7 de diciembre de 2013
Fantástico.
Sencillez abrumadora, pequeños momentos que llenan espacios, esos segundos que van apretando un poco más cada día que pasa, en el devenir de la vida.
Una mirada de complicidad, un saber que no es a la izquierda, ni ha la derecha, que simplemente, se cierran los ojos y dejas que los aromas que lleva el viento hagan avanzar tu cuerpo hacia donde corresponde, hacia su lado, hacia ese encuentro con la supuesta media naranja, hacia el complemento que le falta a tu yo.
Un abrazo al anochecer y abrazo al despertar, notar el cuerpo caliente como se funde, al son de un te quiero, susurrado al oído.
Te ayudo?, no ayudamos?, vamos juntos a resolver como queremos que nuestras vidas se entrelacen y consigan esa unión que llevara al deseo algo más de lo celestial, que lo terrenal.
Dioses que miran con incredulidad la fantástica posibilidad que se cierne sobre dos posibles nuevos amantes, amigos, seres con ganas de compartir la felicidad de llegar al fin de sus días unidos, como las ramas al tronco del árbol y la gotas de lluvia al agua.
Seguiría con palabras infinitas describiendo tales momentos, más prefiero sentir en mis carnes, a dejar que pase el tiempo y ser amargado que cuenta sus penas por no a ver sido lo que tenia que ser.
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