Siempre, o casi siempre que se termina, o esta terminando un año, tenemos tendencia hacer un repaso más o menos exsaustivo a lo que han sido trecientos sesenta y cinco dias, con sus horas y minutos a la espalda, nuestra espalda.
Te dices a ti mismo que si me hubieran dicho......, si hubiese sabido......., ojala hubiese echo.......... y un etece increible, siempre con el verbo haber en todas sus posibilidades y funciones.
Con el tiempo aprendo que lo que esta echo y pasado, pasado y echo esta, que no hace falta machacarse mucho el coco con las suposiciones de lo que podia o debia haber sido, algunas cosas las modificaria, claro, como todos, y otras la dejo como estan porque ya esta bien como quedaron, unas son faciles de apartar por ser las materiales, desprenderse de un televisor, de alguna revista o cualquier cosa que uno pueda surtituir o recomprar con dinero, pero las otras, las que se llevan dentro, esas que estan en las partes más importantes, para mi del cuerpo, que son la cabeza y el corazón, esas que no puedes sustituir o comprar con dinero, cuando una persona cercana seva, hacia una supuesta mejor vida, o decides-deciden, que una vida en comun ya no es posible, con muchas dudas, o no, esas son al final las que más acabaran marcando tu año, que ya esta apunto de depedirse y dejar paso a otro, con un mundo nuevo de sensaciones por experimentar y vivir.
Intentare cerrar los ojos, dejare pasar el aire de los dias que faltan y suspirare para que el nuevo año me traiga y lo que no me trajo el pasado.
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