Una idea, como muchas otras, pero que necesita de un momento mágico para realizarse, un momento mágico y una amiga infatigable, llamada luna.
Una vez paseando con una amiga, que sigo queriendo mucho, se nos apareció al final de una calle, era enorme, incluso llegamos a dudar de que fuera ella, tengo que reconocer que fue una noche que me prometí repetir.
Anoche me puse mis botas de montaña y fui a buscarla, queria decirle un montón de cosas y hacerle unas preguntas.
Subí por el sendero que me lleva hasta un lugar secreto, secreto y descubierto en uno de esos momentos, en que tu mente de la infancia, te hace ver castillos y murallas, donde supuestamente no las hay, alli, sentado encima de mi piedra favorita, con una increible vista de todo el valle, me deje seducir otra vez por su magia, y recorde todos los momentos que hemos pasado juntos y ya entrados en confianza le pregunte por ti y tu mundo, y le pregunte por mi y mi futuro, y deje que la brisa que me susurrara sus respuestas.
Me siento radiante al verla brillar y sonreirme con aire de complicidad, es mi amiga, mi confidente y mi maestra.
De regreso, ilumina mi camino con todas sus fuerzas, protegiendo mi andar solitario y tranquilo y vuelvo a sonreir.
Regresaré, la necesito y me necesita, queremos contarnos tanto, antes de que llegue el dia.
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