Entra con su porte, y aunque el tiempo pasa, de repente la piel se eriza y un monton de recuerdos vienen a la memoria.
Y el pequeño duendecillo, el que esta escondido detras de la oreja, ese que te dice...., te empuja a querer saber.
Información, que no lleva a ningun sitio, pero que la conciencia, si asi se puede decir, empuja a querer, sin querer. Saber?, ya en su momento se hizo saber las ganas de ayudar en caso de necesidad y se supone que el receptor entendio lo que se le pedia. Se agradece el que no se pregunte, ni se responda sin pregunta alguna, se sabe de como uno quiere, de como uno haria y no hace.
Dejas marchar y sigues con la duda de haber dudado en hacer lo correcto, pero ya es tiempo de pasar pagina, de como uno va dejando pistas de como podrian ser las cosas, y las cosas no cambian, quiza porque asi ha de ser o mejor dicho, porque asi es.
Si no quieres saber, no preguntes, la ignorancia provoca en uno mismo un estado de felicidad alejada de la realidad, y esta es una situación verdaderamente placentera.
Dejare que el tiempo pase, y cuando aparezca de nuevo delante mio, vencere de nuevo al duendecillo, para seguir en mi mundo feliz.
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