Desde lo alto de la montaña, nos vigila el catillo y sus leyendas. Nadie sabe con exactitut que se hacia alli, aunque se supone era para defensa del pueblo y refugio de algunos señores feudales.
Hoy un pequeño reclamo turístico, al que se puede aceder a cualquier hora del dia, con unas vistas increibles en un dia con mucho sol y un lugar magnífico para los amantes en plena lluna llena.
De pequeño, los niños/as de nuestro pueblo no venian de Paris, demasiado lejos y caro, una situación que hizo cambiar nuestro destino y hacer que la cigüeña nos trajera de la torre de dicho castillo. Un lugar donde servidor ha encontrado muchas horas de paz, para leer y disfrutar de una naturaleza, que todo lo envuelve.
No hay comentarios:
Publicar un comentario