Son las ocho de la mañana, de un dia cualquiera, no importa tampoco el mes, ni el año, cuando uno se va haciendo mayor, el tiempo, que pasa cada dia más deprisa, pasa ha un segundo plano, la vida empieza a ser un no se que, y mil veces, te repites, tengo que disfrutarla, vivirla, y volvemos a morir con los pensamientos, no nuestros, sino impuestos, por una sociedad que marca nuestros caminos.
Un reloj que marca tu tiempo en cada momento, despertar, comidas, trabajo, coges el coche y sigues unas vias ya marcadas, de las que no puedes salir, entras en el tren o metro y sigues por las misma vias marcadas, cierras los ojos y ves que tu destino diario, no es tuyo, que muchas veces, demasiadas, alguien esta condicionando tu manera de hacer, igual que tu puedes hacer con otros, naces y ni tan sólo puedes elegir tu nombre, y te has preguntado cuantas cosas de las que tienes las has escogido tu porque quieres, sin factores externos que te presionen directa o indirectamente.
Hoy me he despertado con la intención de intentar cada dia hacer una o varias cosas que rompan esa rutina impusta por no se quien y que yo he aceptado queriendo y sin querer.
Quiero despertarme mañana con una sonrisa y que al andar la gente vea en mi algo que marca la diferencia.
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